24 marzo, 2020

Mi pequeño animal

por Alberto Casalet

Redacción por Redacción En Poesía

Foto: Boy reading to elephant, by Gregory Colbert

Mi pequeño animal

yo te entiendo
yo te entiendo

sentado afuera de nuestra caverna
debemos comer los mismos frutos
que nos despiertan cuando caen,
beber el agua de la lluvia del otoño
escondernos o encontrar el fuego
se hace tedioso todo lo cotidiano

yo te entiendo
yo te entiendo
mi pequeño animal
deja que te arrope
que ya viene la helada

te voy a contar los cuentos
que contaba la abuela
en donde las jaurías
corrían a los hombres
hasta el acantilado.
¡qué risa los cuerpitos
flotando entre montañas!
siempre reís en las mismas partes
te entiendo
siempre te entendí
lo sabés bien no me mires ahora
con los ojos encendidos, diminutos como la distancia
entre nosotros y toda realidad
entre nosotros y los sueños de los hombres que viven
bajo la tierra oscura o en el agua cristalina

Sigo tus huellas
indicame el camino
dejo mi instinto de lado
seré fiel a tu saber animal

animal mío pequeño como la gota de rocío
que corre por mi brazo o es la savia que me convierte
en rama para sostener este tiempo detenido:
animal mío, entraña, saber íntimo infinito
que me recuerda lo que alguna vez tuve y ya no es
el bosque son las dudas y los miedos protegiéndonos
de nosotros mismos pequeño mío
pequeño yo agazapado entre la bruma del día después:
este relato es muy poco, muy pobre y no puede contar nada
no sabe contar ni hasta cien mil: es una enorme estupidez
bajo las piedras que ruedan por la montaña azul que nos cobija
y este pozo guarida, casa al fin y al cabo de estos años sin nadie
es la espesura del conocimiento de quien espera un futuro
o algo similar que pueda guarecerlo, hoy la ventisca me trajo
el nombre de mis padres en un arrullo que hizo rodar lágrimas desde mis ojos
al suelo: hay semillas que serán regadas y alguna cosa incierta
crecerá, alguna vez
animal mío pequeño ensordecido por palabras lejanas dentro tuyo
¿sabemos dónde estamos realmente?

olemos igual, a veces parecemos lo mismo
entre las sombras
pero algún día
uno de nosotros morirá
y no habrá tiempo de llantos ni de tierra que tape

el borde, el instante antes del abismo: todo es un detalle que el destino niega
la causa el estandarte de esta duda tremenda
en tus colmillos, en mi ira, en todos los momentos que fuimos construyendo
como una arteria atascada de tránsito: lo oscuro y lejano de los ruidos y la noche, la falta
de una visión clara y contundente que nos haga mover hacia adelante, las frases que escribo en la arena y el mar
no borra ¿por qué no se borran los versos en la arena maldita?
vos y yo frente a frente contra la ola de aquel día, recuerdo que los árboles se movían como gigantes sin brazos,
como golems, muñecos aferrados a la tierra seca y vos y yo escapamos hacia nuestra casa /hogar /guarida

una vez que llegamos hubo felicidad

Alberto Casalet
albertocasalet@gmail.com

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