30 julio, 2019

La industria editorial en Argentina hoy

por Ana Cabanellas (Vicepresidenta de CADRA)

Redacción por Redacción En Nota

La industria editorial argentina es una industria dinámica, diversa y de calidad, compuesta por pequeñas y medianas empresas que dan trabajo directa o indirectamente a muchas personas, tanto para la producción como para la venta de libros, transmitiendo cultura y entretenimiento.

Nuestra industria editorial es apreciada en los países de habla hispana en cualquiera de sus facetas: literatura, libros infantiles, libros científicos, técnicos, médicos y jurídicos, entre otros. Que han sido siempre demandados dentro y fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, en los dos últimos años vemos que no solamente no logró crecer, sino que han disminuido sus ventas y por ende su producción, así como sus exportaciones. Claro que no todo obedece a las mismas razones, aunque algunas de ellas sean compartidas.

Según un informe de la Cámara Argentina del Libro, que administra el ISBN, la producción total de novedades durante el período de enero a junio de 2017 fue de 13.555 nuevos títulos y se mantiene estable en relación al 2016, que fue de 13.672. Sin embargo, la cantidad de ejemplares producidos (tirada) disminuyó alrededor de un 25%, pasando de 32.806.205 a 25.115.762. Si consideramos la evolución por tema, los libros STM (ciéntifico, técnico, médico) como los de derecho, bajaron la tirada mucho más. Los libros jurídicos tiran de 300 a 500 ejemplares cuando; en los 80’, las tiradas eran de 10.000. Como consecuencia, su costo es muy alto y no se incentiva a los autores. También se mantiene la producción de novedades en el sector editorial comercial (solamente libros que se venden en el circuito de las librerías) con un total de 4.216 nuevos títulos en 2017 en relación a los 4.302, publicados en el 2016.

En el total de novedades, el 31% de los títulos (4.216) es producido por el sector editorial comercial y el 56% (7.577) restante pertenece a ediciones de empresas cuya actividad principal no es la editorial, a instituciones, a organismos, a entidades educativas, etc. La autoedición, o edición de autor, se mantiene en un 13% (1.762).

En cuanto al comercio exterior, las importaciones crecieron en relación al 2016 y alcanzan un valor de 51 millones de dólares. Las exportaciones se mantienen estables con 14 millones de dólares en los primeros seis meses del año. De acuerdo a la encuesta permanente de ventas en unidades que realiza la institución, las ventas de enero a mayo cayeron alrededor de un 20% respecto al 2016. En junio y julio, se observa una leve recuperación. Sin embargo, el acumulado del año sigue siendo negativo.

Es de destacar que esta comparación se hace en relación al 2016, año en el que ya se había sufrido una caída importante en relación al año 2015, año muy bueno para la industria editorial.

Uno de los graves problemas que enfrenta la industria es el alto costo del libro y de su comercialización. Del precio del libro más del 50% se va en comercialización. Si consideramos un libro que se vende al público a $100, tendremos un costo de $60 de comercialización que corresponden al 50% de descuento que recibe la librería, más 8% comisiones por la venta, sumado un 2% o 3% de logística. Además, hay que descontar el 10% por derecho de autor, 25% del costo de producción, lo que incluye el papel que devenga 27% de impuestos y afecta su precio bimestralmente por una razón u otra. Por último, de lo que resta, hay que pagar los gastos de oficina y los sueldos.

Pero no terminamos ahí: la venta del libro conlleva un costo financiero muy alto, ya que el mismo llega pago a la librería y se da en consignación (la venta se cobra aproximadamente unos tres meses después de que el librero la haya declarado). Mientras tanto, nuestros depósitos y librerías tienen libros que demoran en venderse.

Además de las editoriales corrientemente llamadas comerciales, hay un conjunto de editoriales más pequeñas y jóvenes que producen menos novedades por año, conocidas como editoriales independientes. Planeta y Pearson producen entre veinte y cincuenta novedades mensuales en sus diferentes sellos, y las medianas unas veinticinco por año. Algunas independientes producen entre cinco y doce novedades por año. Para tener una idea de lo que significa la pelea que dan las independientes, pensemos en lo que es un bestseller. Si se trata de una gran editorial, como Planeta o Pearson, antes Sudamericana, puede sobrepasar los 100.000 ejemplares vendidos. En cambio, un bestseller de una editorial independiente con mucha dificultad llega a los 5.000 ejemplares. No existe pelea entre el gran y el pequeño mercado; son circuitos diferentes. Así y todo, las independientes son interesantes por el catálogo que proponen. A veces, y contando todas las limitaciones, mucho más interesante que el de las grandes. Pero claro, una editorial no solo vive de la calidad de su catálogo.

En países como España hacen tiradas mucho mayores que nosotros, las venden localmente y el resto lo venden a precio de dumping o en Latinoamérica. A esto debemos sumarle que los países latinoamericanos tienen cada vez más producción propia, lo que sumado al costo de nuestros libros y el alto costo del flete, hace que exportar sea complicado. En países como Colombia, la Ley del Libro sancionada en 1996, liberó de impuestos a la industria editorial, inclusive el impuesto a las ganancias. Además de cada título, el gobierno compraba ejemplares para bibliotecas. Con el tiempo, las ventajas fueron disminuyendo, pero aún así se pagan menos impuestos que en Argentina y gozan de más beneficios. Todo esto hizo emerger a la industria editorial colombiana que antes era muy pequeña.

En los últimos años, tanto el Gobierno de la Ciudad como el Nacional, realizaron importantes compras que favorecieron a los libros infantiles. Al amparo de esas compras, nacieron varias editoriales. Hoy esa ayuda no está más, que además también disminuyeron en otros países de latinoamérica.

Mención aparte merecen las librerías, hay unas 2.256 librerías: una librería cada 17.000 habitantes. Cerca del 80% de la comercialización se realiza a través de las librerías. El 67% (1.510) de las librerías están en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires, que nuclean al 45% de la población (18,5 millones). Una librería cada 12.200 habitantes. El 83% de la producción editorial se concentra en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires. Del 17% restante, el 8% se concentra en Córdoba y Santa Fe. No son datos menores si consideramos que países como Perú, Chile y Colombia tienen alrededor de cien librerías en todo su territorio.

Por eso, la industria editorial es una industria de alto riesgo. Se necesita mucha paciencia y se gana cuando se vende el último libro que se imprimió.
Como siempre digo: “Si los editores supiéramos qué libros resultarán ser bestsellers solo publicaríamos bestsellers”.


Ana Cabanellas: Es Vicepresidenta de C.A.D.R.A., integrante del Grupo Iberoamericano de Editores y expresidenta de la Cámara Argentina del Libro y de la Unión Internacional de Editores.

Nota publicada en La Pluma Nº2 en diciembre de 2017.

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