14 agosto, 2019

Néstor Perlongher: militancia, deseo y literatura

Víctor Pedro Giménez por Víctor Pedro Giménez En Ensayo

Una vida signada y construida por tres pasiones, a las que consideraba y vivía indisolublemente ligadas: la militancia, el deseo y la literatura. Así fue la intensa vida de Néstor Perlongher.

Nació en Avellaneda, Buenos Aires, el 25 de diciembre de 1949 y cursó sus estudios secundarios durante la década de 1960. Perteneciente a una generación fuertemente influenciada por los acontecimientos del Mayo Francés de 1968, se entregó al activismo y a la militancia estudiantil.

El compromiso que sentía ante lo social lo llevó a iniciar una intensa militancia política, apenas iniciados los años ’70, en Política Obrera, organización que hoy conocemos como Partido Obrero. Pero su homosexualidad manifiesta, su deseo de que se respetara de manera pública su identidad sexual, lo que no fue aceptado por la dirección del partido, hicieron inevitable la ruptura. Renunció entonces, dejando por escrito sus razones: se alejaba porque entendía que la mentalidad machista y pacata que demostraba la organización se contradecía con los objetivos sociales y políticos por los que él militaba y luchaba.

En 1971, en el barrio Balvanera, un grupo de intelectuales liderados por Héctor Anabitarte, dirigente gremial y ex militante comunista (había sido marginado en su partido) funda el FLH, Frente de Liberación Homosexual. Entre esos fundadores se encontraban Manuel Puig, Juan José Sebreli, Blas Matamoro y Juan José Hernández.

Ese novedoso espacio político atrajo a Perlongher, que vio en él un campo propicio para militar por la homosexualidad dentro del contexto de luchas estudiantiles, sindicales y políticas que se desarrollaban en esos momentos.

De este modo, Perlongher se convirtió en artífice de la primera experiencia sudamericana en organización homosexual. Sin embargo el modelo organizativo del FLH, que seguía la estructura típica de los partidos de izquierda, no lo convenció y tampoco a otros de los ingresantes recientes. El grupo fundacional se había constituido en dirección del Frente y quienes iban sumándose debían aceptar la línea política de la dirección.

Así las cosas, Perlongher y otros integrantes formaron el Grupo Eros. Este grupo, integrado por Perlongher, Marcelo Manuel Benítez y Eduardo Todesca, se opuso firmemente a la dirección y planteó una nueva forma organizativa basada en grupos autónomos confederados con acuerdo en algunos puntos centrales y amplia libertad para decidir y actuar.

La iniciativa triunfó, el grupo fundador abandonó el Frente y Eros comenzó a desarrollar una política tendiente a propagandizar, ligar y coordinar acciones y luchas. Se conectan con el MLF (Movimiento de Liberación Femenina) y con la UFA (Unión Feminista Argentina) para realizar tareas en común. De estas tareas surge un grupo de discusión formado por homosexuales, heterosexuales y feministas que instaló, en el plano político, el tema de la sexualidad, hasta entonces de estricto ámbito privado. El FLH también elaboró, para dejar constancia impresa del ideario homosexual, algunos documentos como “Sexo y Revolución” y una revista titulada “Somos”. En esa revista Perlongher publicó algunos de sus poemas más politizados y consustanciados con la realidad social de ese momento. Uno de ellos es el titulado “Defensa de los homosexuales de Tenochtitlán y Tlatlexlolco”.

El FLH concurrió a la asunción de Cámpora, el 25 de mayo de 1973, y participó en Ezeiza, el 20 de junio del mismo año. Sus posturas de apoyo y acercamiento al gobierno de Cámpora lo convirtieron en blanco de la derecha peronista. La izquierda peronista tampoco se solidarizó ante las agresiones discriminatorias y fascistas que sufría el Frente. Muy por el contrario, la actitud fue la de “despegarse para no ser confundidos”. Los militantes de Guardia de Hierro y Comando de Organización cantaban: “Se equivocaron, no eran peronistas; eran putos, faloperos y trotskistas” y Montoneros respondía: “No somos putos, no somos faloperos, somos soldados de FAR y Montoneros”.

En enero de 1976 Perlongher fue detenido y enjuiciado, y esto produjo la desaparición del FLH. La detención no fue larga, pero terminó con su espacio de militancia.

Poco después, desaparecido el FLH, empezó a militar en el PST (Partido Socialista de los Trabajadores, organización trotskista dirigida por Nahuel Moreno) junto con un grupo de sus compañeros del FLH. Sin embargo este espacio se les ofreció con reparos; el resto de los militantes del PST no podían enterarse de que una agrupación homosexual mantenía reuniones en un local del partido. Esta actitud era una mezcla de medida de seguridad interna, en una época de gran represión, y de cierto prejuicio y pacatería moral.

En 1980 publicó (por primera vez en forma de libro) su obra “Austria-Hungría”. En 1981, debido a su situación económica, emigró a Brasil y en la Universidad de Campinas obtuvo una maestría en Antropología Social. “Alambres”, su segundo libro, se publicó en 1987 y consiguió el premio Boris Vian de Literatura Argentina.

A estas obras le siguieron “Hule” (1989), “Parque Lezama” (1990), “Aguas aéreas” (1990), “El chorreo de las iluminaciones” (1992), “Lamé”, antología bilingüe, (1994) y “Poemas Completos” (1997).

En prosa publicó “El fantasma del SIDA” (1988). Y, póstumamente, “La prostitución masculina” (1993), “Prosa plebeya” (1997), “El negocio del deseo” (1999), “Evita vive y otras prosas” (2001), “Papeles insumisos” (2004), “Un barroco de trincheras” (2009), y “Correspondencia” en (2015).

Colaboró en las revistas “El Porteño”, “Alfonsina”, “Último Reino” y “Diario de Poesía”. También preparó “Caribe transplatino”, una antología de poesía neobarroca cubana y rioplatense, que se publicó en 1991. A esta obra Perlongher la catalogó como neobarrosa, combinación del barroco con el barro del Río de la Plata.

Una septicemia derivada del SIDA le provocó la muerte el 26 de noviembre de 1992, a los 42 años de edad. Pocos días antes compuso su último poema titulado “La muerte en bicicleta”, texto que refleja el carácter vital y digno de su vida y militancia y el sentido del humor que jamás abandonara.

 

Tuyú (1)

La historia, es un lenguaje?
Tiene que ver este lenguaje con el lenguaje de la historia
o con la historia del lenguaje /
en donde balbuceó /
tiene que ver con este verso?
lenguas vivas lamiendo lenguas muertas
lenguas menguadas como medias
lenguas, luengas, fungosas:
este lenguaje de la historia / cuál historia?
si no se tiene por historia la larga historia de la lengua

Cuentan
en un fogón:

Ña-Rudecinda
no roció el apero el ánima?
no se hizo jabón el chajá?

(Gauchos fundidos, con sus lenguas de vaca, con sus trancas
con sus coyundas y sus rastras
Gaucho fundido: él clava sus espuelas en el dorso – fundido –
de la lengua, como atrapado en una vizcachera)

A unos kilómetros de San Clemente, en el Tuyú
está la tumba de Santos Vega, adonde acuden las toninas
y los surfistas en sus jabas, sobre las olas de cristal.
Roto cristal, tercas toninas de la historia: van
donde los arponeros con sus garfios: van
donde los zafarranchos cachan: donde fundido el gaucho
saca el facón y se disgracia:
era la historia, esa disgracia!
disgracia de yacer en el Tuyú, de un yacer general.
Los caníbales en ese cristal las rudas olas asaetan;
y tú, en esa pereza de la yertez, no jalas?
Jalas de crestas cristalinas y empenachadas?

(Néstor Perlongher)

 


(1) De “Poemas de Néstor Perlongher”, selección de Diego E. Suárez, Editorial Dichoso El Árbol, Santa Fe, 2009. Inédito en libro, este poema fue publicado en el número 2 de la revista XUL, editada por Jorge Santiago Perednik, en septiembre de 1981.


Ensayo publicado en La Pluma Nº1 en julio de 2017.

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